LAS CASAS BARATAS DE “BON PASTOR”
Por Manuel Delgado
Profesor de antropología urbana en la Universitat de
Barcelona
Siempre es la misma historia. De pronto, alguien, en algún sitio, decide algo que cambiará la forma y la vida de un barrio. Primero se lo declara “obsoleto”, luego se redacta un plan perfecto, se elaboran unos planos llenos de curvas y rectas, se hace todo ello público
de manera atractiva -dibujitos y maquetas- y se promete una existencia mejor a los seres
humanos cuya vida va a ser, como el lugar, remodelada. A continuación se proponen ofertas de realojamiento -que siempre perjudican a quienes no podrán asumir las nuevas condiciones que indirectamente se les impone-, se encauzan dinámicas de participación -orientadas de hecho a dividir a los vecinos afectados- y luego se continúa sometiendo a ese trozo de ciudad a un abandono que ya lo venía de-teriorando para disuadir a las víctimas-beneficiarios de la transformación de su urgencia e inevitabilidad.
Ese es el caso de las Casas Baratas del Bon Pastor, 783 viviendas de una planta edificadas en la década de los años 20 para albergar a barraquistas e inmigrantes, testimonio de las épocas cada vez más lejanas en que la vivienda social era una preocupación para las autoridades municipales, un asunto para el que se procuraban soluciones que, por precarias que fueran, eran al fin y al cabo soluciones. Los interiores son pequeños, pero no menos que lo que hoy se propone como”nuevas soluciones habitacionales”. Con el tiempo, muchas familiashabían adecentado sus casas hasta hacer de ellas un espacio notablemente más amable que el de los bloques de pisos que les rodean. Además de ser un valioso ejemplo de un determinado urbanismo -adaptación humilde de la tipología de la ciudad-jardín-, el barrio era un
colosal monumento viviente a décadas de cultura popular urbana, en un escenario que se
había demostrado propicio tanto para el encuentro cotidiano como para os momentos álgidos de la fiesta y de la lucha.
Todo ese yacimiento de memoria es lo que las excavadoras arrasaran
pronto. La primera fase de demolición se ha iniciado sin darle tiempo a buen número de hogares a acabar de empaquetar susenseres, pero sobre todo sin que se hayan acabado de resolver judicialmente las demandas interpuestas por las familias que han negado a aceptar
las condiciones de su traslado y están exigiendo una indemnización porlos daños morales
que supone dejar atrás no sólo una casa, sino ante todo una calidad de vida que jamás podrán recuperar. Nunca más podrán volver a sentarse ensu pequeño jardín o ante la puerta de sus casas a tomar el fresco y charlar con sus vecinos. Todo eso -la posibilidad de una cierta vida comunitaria en plena ciudad- quedará para siempre
atrás.
Quienquiera que pasee ahora mismo por lo que había sido un barrio en muchos sentidos entrañable, se encontrará con un espectáculo bien triste. Decenas de casitas medio en ruinas o tapiadas y, entre ellas, aisladas -y por tanto a merced de cualquier asalto-, asediadas por el
polvo y los escombros, las todavía incolumnes de las familias que no han
tenido tiempo de abandonarlas o que se resisten al desalojo y confían en que el Ayuntamiento atenderá la deci-sión judicial instando a la detención cautelar de las obras. Todo ello en un
espléndido ejemplo de mobbing institucional, una técnica de acoso y derribo -y nunca mejor
dicho- ya aplicada en Barcelona -la Ribera, el Raval,
Poblenou- y que consiste en hacerle la vida imposible a los vecinos que se niegan a abandonar casas condenadas por los planes urbanísticos e inmobiliarios,
someterles a una presión que les obligue a abandonar su resistencia y dejar el paso libre a los planes de “refuncionalización” de sus barrios. Ni que decir tiene que de todo ello ni una
palabra en los medios de comunicación, para los que el hostigamiento contra inquilinos
inconvenientes o díscolos es una conducta perversa de empresas sin escrúpulos y nunca lo que tantas veces resultar ser: una práctica seguida por la propia Administración y aplicada por
sus funcionarios, muchas veces con la ley en la mano; otras, no.
Un vistazo a su ubicación en el mapa de la ciudad y un paseo por el en-torno desvelan inmediatamente las claves de tanta urgencia por borrar las Casas Baratas del Bon Pastor . A un paso de la nueva centralidad que se proyecta para la Sagrera, con la gran terminal del
AVE, el edificio espectacular encargado a Frank Gehry y ese nuevo barrio que seguro que
no será para el mismo tipo de humanidad que vivía y había luchado allí a lo largo de lustros. Se entiende porqué no se planteó la posibilidad derehabilitar todas o parte de las viviendas ahora
sentenciadas, lo que hubiera permitido que los vecinos pudie-ran elegir entre quedarse en
ellas o no: suculentas hectáreas de suelo de propiedad municipal que pronto valdrán infinitamente más de lo que va a costar su remodelación.Terreno liberado para el mundo que se avecina, en que ya no habrá vecinos, sino clientes y en los que las nuevas clases
medias que un día fueron progresistas podrán presumir de haberse comprado un magnífico piso en un “barrio popular”. Un negocio redondo en elque los perdedores serán una vez más los de siempre.
Y nadie se acordará de los expulsados de hoy, muchos de ellos viejos, pobres y feos -vidas baratas por tanto-, pero con una historia y una grandeza obreras de la que los nuevos habitantes que habrán de venir no sabrán ni podrán saber nunca nada.



Martes, 6 de Febrero de 2007 a las 16:58.
estoy plenamente de acuerdo con Manuel Delgado, las remodelacines, no tienen en cuenta la vida social de los vecinos y vecinas del barrio, se deja, que el barrio con el tiempo se vaya deteriorando, porque en su dia, se construyo con materiales de derribo, y cuando el barrio muestra un estado de ruina, se actua, proyectando bloques de diseño diferente ( argumentando que lo han diseñado varios arquitectos ), cuando todos sabemos, que en el diseño de los bloques, no hay diferencias, ¿ porque no se hace un verdadero concurso entre arquitectos que han demostardo su implicacion en proyectos de viviendas sociales? con la participacion activa de los vecinos, a partir, de los primeros croquis (no a partir de maquetas y perpectivas). tan engañosas !!!