Las aguas bajan revueltas por el Besòs

Texto y fotos: José Fco. Marín

Playa de Sant Adrià de Besòs

El sábado 2 de agosto la bandera roja prohibía el baño en la playa de Sant Adrià de Besòs, en el área metropòlitana de Barcelona. Una bandera no tan visible como para que los que se acercaban a la orilla por las zonas laterales se percataran de ello y no se zambulleran en el agua de un mar traanquilo.
El servicio de la Cruz Roja no avisaba a los desprevenidos bañistas.

Bañistas en la playa de Sant Adrià de Besòs

Y sucedía que la bandera roja había sido izada por orden de los responsables de la Agencia Catalana del Agua. El motivo: unas manchas espumeantes cuya vertido al mar provenía de la Central Térmica de Endesa. La de las 3 chimeneas.

Salida de desagüe de la Central Térmica de Sant Adrià de Besòs

Este hecho y la muerte de gran número de aves en el lecho del río ponen en evidencia la poco consistente recuperación medioambiental del Besòs y aguas del litoral. La semana pasada se han recogido más de 40 aves muertas por botulismo en el lecho del río Besòs. La descoordinación de las diferentes administraciones (Generalitat, Diputació y Ajuntament de Sant Adrià) ha ido generando una situación que puede implicar un problema de salud pública y la propagación de la enfermedad entre las aves. El botulismo es una enfermedad producida por una bacteria (Clostridium botulinum) La falta de oxígeno en el agua, los sedimentos contaminados y las altas temperaturas activan las condiciones para su desarrollo.

Una cosa es la transformación urbanística y otra muy distinta la recuperación del Medio. Más aún, un crecimiento urbano irracional y no sostenible incrementa y multiplica el deterioro medioambiental. Todo puede quedar “bonito”, económicamente rentable a corto plazo, pero siendo un nuevo desastre a medio plazo.

Centrales Térmicas del Besòs

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