Análisis de la situación actual de La Mina

La Mina. El tan deseado "punto 0" de los Planes: el cuartel de los Mossos d'Esquadres
La Mina. Caserna dels Mossos d’Esquadres

Cuando los gatos duermen, los ratones se hacen los amos

Cuando los gatos se duermen:
La constitución del Consorcio de La Mina creada por la Generalitat, la Diputación y los ayuntamientos de Barcelona y Sant Adrià, fue absolutamente correcta. El Consell Executiu (el órgano de control político de las cuatro administraciones) está bien planteado. La Presidencia alternativa del Consorcio entre el alcalde de Sant Adrià i la Consellera de la Generalitat, nos pareció perfecta.
Este organigrama político funcionó bastante bien en la época de la Consellera Anna Simó. De hecho, siempre que teníamos algún problema (se nos hiciese caso o no) éramos recibidos y escuchados por el presidente de turno.
Eso cambió totalmente en estos últimos años de la Consellera Carme Capdevila. A los vecinos ni se nos recibe, ni se nos escucha.
Esta situación negativa se puede formular de muchas maneras: “Los gatos se han dormido”; “hay una “dejación de funciones por parte de los políticos”; el problema se les ha “hecho demasiado grande”; “no tienen tiempo de hacer un seguimiento más exhaustivo”. Y nosotros seguimos preguntando: ¿Qué es lo que está pasando aquí?.

Que los ratones se hacen los amos:
La “desaparición” de los políticos de la escena (evidentemente no del Consell Executiu, que se reúne de pascuas a ramos) hace que un grupito reducido de gestores se hayan hecho los amos de la situación y, a estas alturas, campan a sus anchas, evidentemente con el permiso de los responsables políticos.
Y ojo, mucha atención. Nosotros no estamos, ni hemos estado nunca, en contra de los “técnicos y profesionales” que trabajan en el Consorcio. Porque algunas críticas nuestras dirigidas exclusivamente a ese grupito pequeño de “gestores de confianza política”, ellos ya se han encargado de hacer correr que somos una gente que estamos contra todos los técnicos que trabajen en La Mina. Jamás estaremos contra cualquier buen profesional que se gane decentemente la vida trabajando aquí.

Conclusión: El problema serio del consorcio es doble.
Por un lado, el abandono de responsabilidades de los políticos, y por otro la suplantación de funciones por parte de esos “gestores políticos” que han creado una red compacta entre ellos y las áreas que controlan, y que han logrado que, hoy por hoy, resulte muy difícil replantear nada.

Esa es una de las razones por las que los trabajos en red (en xarxa) horizontal, desde la base, siempre fallan sistemáticamente. Las redes de trabajo que crean ellos son todas verticales o piramidales, donde “quien tiene la sartén por el mango, es el que manda”. Si el problema fuese que no saben, nosotros mismos, que tenemos muchos años de experiencia en ese modelo de trabajo, les podríamos enseñar. El problema real, y hablando claro, es que no quieren, porque “les gusta demasiado el poder”.

Y no nos mueve a hacer esa denuncia ni la envidia, ni la venganza por los muchos palos injustos que nos dan. Nos mueve que, aunque acabe bien el Plan de Transformación Urbanístico de La Mina (ojalá, está por ver), la otra parte, el Plan de Transformación Social, aunque tenga elementos positivos, mucho nos tememos, que acabará con serios fracasos. Ellos se marcharán de aquí (a lo mejor hasta con “prestigio” y buenos cargos) pero los vecinos, una vez más “nos tragaremos los sapos” de sus errores.

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