¿La Catalana, una utopía aplazada o mil posibilidades rotas?

Mesa redonda en la Virreina

Texto: Pep Palmitjà
Fotografías: José Fco. Marín

Un día el fotógrafo Xavier Ribas (Barcelona,1960), entre Brighton y el Maresme, decidió captar con su cámara un paisaje en el que, pasando una y mil veces en tren desde su infancia, nunca se había detenido. El territorio/ apeadero, para él, desde ese día tuvo un nombre. Era el barrio de La Catalana, de Sant Adrià de Besòs. Y de él, descubriendo un pasado que se diluía, nos ha dejado unas bellas fotografías expuestas por estos días en “La Virreina. Centre de la Imatge” de Barcelona, hasta el 15 de septiembre. “L.C. Utopía aplazada”.
A las fotos de Xavier Ribas acompaña la abundante documentación resultado de una investigación sobre el territorio realizada por Carme Cazalla.

El artista describía, en 2004, las imágenes captadas por la mirada de su cámara con este texto que también hoy introduce a la exposición en La Virreina:
LC (2002-2003)
The flowering that always occurs before the instant of extinction” (La floración que siempre se produce en el instante previo a la extinción) Iain Sinclair

LC es un barrio en los márgenes entre dos ciudades, al cual se accede atravesando puentes y túneles, por encima o por debajo de dos autopistas, una vía de tren y un río. En cierta manera es una isla, un espacio frondoso en el imaginario de una infancia cualquiera. El destino de este barrio se escribió en un plan urbanístico en el año 1859, que designó el lugar dentro de un parque metropolitano en el margen derecho del río. Esta utopía burguesa, proyectada sobre unos terrenos agrícolas en una época de industrialización incipiente, fracasó reiteradamente en el intento de convertirse en realidad. El gran bosque que nunca lo llegó a ser ha mantenido el lugar en un estado de sitio durante un siglo y medio, cautivo entre la indefinición del cambio y la desaparición, ignorado por las autoridades autocomplacientes, arrasado por inundaciones y heroína. Como ocurre con muchos territorios frontera, la construcción ha adquirido históricamente la forma de la demolición. LC es hoy un espacio invisible, desconocido por la mayoría de los habitantes de las dos ciudades que lo flanquean, con la excepción de los promotores, los residentes y algunos activistas locales, con una vegetación desbordada antes del momento de la extinción final, con unos cuantos talleres en estado ruinoso, unas cuantas familias que se resisten al desahucio, una plaza triangular y un árbol de navidad.
XR (2004)

¿Una utopia aplazada......
¿Una utopia aplazada….

Y como en todos los eventos de arte en esta línea (no sé si ya como coletazo final de un estilo o como metamorfosis de una nueva implicación entre arte y transformación social) ha habido su pertinente “Mesa redonda”. Interesante en varios aspectos y decepcionante en uno muy especial: el vínculo para que “arte” y “proceso/ tranformación social” tenga algo que los ate. Al menos, en su relación más inmediata. (El vínculo “mediato” sin el in/ es muy complejo y depende, crremos, de muchas veriables que relacionaría cualquier predicción con la mitología profética)

En la Mesa redonda de La Virreina la palabra de los políticos sobrevoló, ¿una vez más?, por encima de toda realidad. Y más que “utópica” sonaba a “metafísica” y a “música celestial”

Todo puede soportarse en este mundo si no fuera que, al volver de La Virreina” al territorio de La Catalana, te encuentras, una vez más, en esta “utopía aplazada”, que la suerte de los vecinos está nuevamente naufragando por el mal hacer de las Administraciones y el interés especulativo de las empresas.

....o mil posibilidades rotas?
….o mil posibilidades rotas?

Si no se ponen de acuerdo Ayuntamiento, la empresa constructora Urbemar y los vecinos, sugerimos como buen espacio de encuentro y diálogo para el compromiso la sala de actos de La Virreina, antes de que cierre la exposición de las interesantes y bellas fotografías de Xavier Ribas y el fondo documetal sobre el territorio de Carmen Cazalla siga sobre la mesa. Si se consigue el acuerdo, el espacio del Arte sí que está inmediatamente vinculado a la transformación de lo real. Bueno, ya lo sé, ese es el interés sobre el arte de los empedernidos “activistas”. Pero yo, la verdad, les tengo a ellos y a sus canas muchísimo respeto.

Si es, como decía hace ya varios años Carles Guerra, actual director de La Virreina, en la Jornada inaugural de un simposio internacional celebrado en Tlatelolco, que:

“…el arte ya no puede soñar con ser independiente. Entonces, lo que hay que hacer es saber entender dónde estás, en qué proceso te han metido. Y entenderlo a tiempo para que no sólo te instrumentalicen sino tú también sacar provecho de eso. Hay que exigir participar en los procesos de cambio actuales.

Los vecinos y la gente del territorio, también.

2 Comentarios to “¿La Catalana, una utopía aplazada o mil posibilidades rotas?”

  1. Xavier dice:

    La realidad es que la realidad transforma el arte

    Como? Con los hidratos de carbono

    Cuando? Siempre

    De que manera? De una manera colosal

  2. Diego dice:

    El arte nos sumerge en el inconsciente colectivo, en el mar quántico, nos revela los arquetipos… pasado y futuro se funden y resitúan al artista en este presente, puede ser suyo o nuestro, subjetivo u objetivo. Tal vez la sensibilidad del artista percibe la realidad más allá del escaparate y nos revela la insensatez y la incoherencia -dos de las posibles características de este momento individualista, postmoderno y neoconservador- o el equilibrio, a veces tal delicado que le permite ser eterno.
    Y todos, si no nos autoengañamos, somos artistas si dejamos de cuestionar nuestros sentidos.

    El tiempo ha ido grabando imágenes de la ribera del Besòs en mi mente y algunas de ellas son tan diferentes que me cuesta encontrar en mi memoria la conexión/evolución de ese espacio.

    Tantes vegades hem pogut fer-ho bé!!!
    i si aquesta n’és la bona?
    Salut,

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